El mandatario salvadoreño rechazó que la misión constituya una invasión y reafirmó que el único objetivo es recuperar a cuatro aerotécnicos desaparecidos tras una emboscada en Puerto Príncipe hace casi dos semanas
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, aseguró que el despliegue salvadoreño en Haití busca localizar y devolver con vida a cuatro técnicos de aviación desaparecidos tras una emboscada, y rechazó que la operación constituya una invasión o persiga intereses económicos o políticos sobre el país caribeño.
“No tenemos ningún interés ni en venir a dominar al pueblo haitiano, ni en poner las manos sobre las riquezas de Haití”, afirmó el mandatario en un mensaje dirigido al pueblo haitiano y publicado en sus redes sociales. Bukele sostuvo que el contingente militar y los equipos enviados al país ya están casi desplegados.
El mensaje llega 11 días después de la desaparición de los cuatro salvadoreños, quienes integraban la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión internacional respaldada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Los técnicos viajaban en un vehículo blindado que fue atacado el 18 de octubre en Croix-des-Bouquets, en el área metropolitana de Puerto Príncipe.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó que el ataque incluyó armas de fuego y explosivos. El vehículo se incendió y sus ocupantes tuvieron que abandonarlo. Helicópteros que acudieron en apoyo también recibieron disparos, según la intervención de la delegación salvadoreña ante el Consejo de Seguridad. Hasta este jueves 29 de octubre no había información oficial sobre el paradero de los cuatro técnicos.

El despliegue, presentado como operación de rescate
El mandatario afirmó que la presencia de militares salvadoreños responde a un solo objetivo: el regreso de sus compatriotas. “Somos un país modesto en desarrollo. Lo único que queremos es que nuestros cuatro técnicos de aviación regresen a casa”, expresó.
Bukele describió a los desaparecidos como personal dedicado a tareas de aviación y evacuación médica. En un mensaje anterior dirigido a las pandillas, había señalado que los cuatro hombres no eran combatientes y que su labor principal era trasladar heridos y salvar vidas.
El Gobierno haitiano confirmó el diálogo y señaló que ambos mandatarios acordaron reforzar la coordinación bilateral y la cooperación operativa dentro de la GSF, con el foco puesto en las tareas de búsqueda y en la respuesta ante la crisis de seguridad.
El Salvador cubre el 90% de los costos de la operación
En su declaración, Bukele buscó despejar recelos que podría provocar el aumento de la presencia militar salvadoreña en Haití. “Esto no es una operación contra el pueblo haitiano, ni una invasión al país de Haití. No somos una gran potencia”, sostuvo.
El presidente también afirmó que El Salvador cubre el 90% de los costos de la operación con su propio presupuesto, aunque recibe apoyo logístico de otros países. No detalló el monto total de los gastos ni identificó a los estados que colaboran con la misión.
“Nos cuesta caro, pero hemos aprendido en nuestro propio sufrimiento: la justicia y la paz no tienen precio”, afirmó. Añadió que su país atravesó durante décadas una situación de violencia asociada a las pandillas y planteó esa experiencia como antecedente de la actuación salvadoreña en territorio haitiano.
Bukele sostuvo que la operación no persigue un beneficio económico. “No venimos a Haití para ganar dinero, porque nadie nos paga por esto. Venimos a Haití para luchar contra los malvados”, expresó.
La declaración combina el argumento del rescate con una defensa de la política de seguridad aplicada por su Gobierno contra las organizaciones criminales en El Salvador. Bukele afirmó que su país superó “200 años de sufrimiento” y aseguró que hoy vive una situación de paz, una caracterización que forma parte de la narrativa oficial de su administración sobre los resultados del régimen de excepción y las operaciones masivas contra las pandillas.
La responsabilidad por la desaparición, sin establecer públicamente
Aunque Bukele atribuyó el caso a las pandillas y presentó la operación como una respuesta a esos grupos, ninguna organización armada se ha adjudicado de forma pública la desaparición de los cuatro técnicos.
La emboscada ocurrió en Croix-des-Bouquets, una zona donde operan grupos criminales que disputan el control territorial en los accesos a Puerto Príncipe. La GSF y las autoridades salvadoreñas mantienen abiertas las gestiones para establecer contacto con los desaparecidos y determinar qué ocurrió después de que abandonaron el vehículo incendiado.
La crisis de seguridad en Haití continúa condicionada por la capacidad de las pandillas para controlar barrios, rutas y corredores estratégicos de la capital. Naciones Unidas advirtió el 19 de octubre que la GSF contaba con algo más de 2.000 integrantes procedentes de seis países, una cifra que representaba poco más de un tercio de los 5.550 efectivos autorizados.
Un mensaje religioso y una promesa de salida tras la misión
Bukele cerró su declaración con un llamado a la población haitiana para que confíe en la operación y rece por la recuperación del país. Citó el pasaje bíblico de 2 Crónicas 7:14, que alude a la sanación de una tierra mediante la oración y el abandono de las malas acciones.
“Ayúdennos a ayudar a Haití”, escribió. También prometió que las tropas salvadoreñas regresarán a su país una vez que finalice la misión: “Tal vez las generaciones haitianas que vienen recuerden a los que vinimos como amigos que ayudaron en un momento”.
La búsqueda de los cuatro aerotécnicos sigue sin un desenlace oficial. La prioridad inmediata de la operación anunciada por El Salvador es determinar su ubicación y lograr su retorno con vida.
(Con información de Infobae)