El organismo de gestión de emergencias nepalí detalló que entre quienes no han sido localizados hay 291 extranjeros y 93 nacionales, además de efectivos y operarios vinculados a proyectos de energía
Al menos 160 personas murieron en las inundaciones repentinas y deslizamientos que golpearon la frontera entre Nepal y China, mientras cientos de personas continúan desaparecidas o sin contacto. El balance corresponde a 157 fallecidos en Nepal y tres en la región china del Tíbet, pero las autoridades advirtieron que la cifra puede aumentar debido a la magnitud de la destrucción y las dificultades para acceder a varias zonas.
En Nepal, el distrito de Rasuwa quedó en el centro de la emergencia después de que una enorme masa de agua, barro, rocas y sedimentos descendiera por el sistema del río Bhote Koshi.
Cortesía de A24
Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, localidades próximas a uno de los principales pasos hacia el Tíbet, sufrieron graves daños. La corriente arrasó viviendas, vehículos, puentes y sectores donde funcionan proyectos hidroeléctricos.
La Policía nepalí informó que había recuperado 157 cuerpos, aunque las tareas de identificación todavía continuaban. Paralelamente, la autoridad nacional de gestión de desastres contabilizó 384 personas sin contacto: 291 extranjeros y 93 nepalíes. También figuraban entre los desaparecidos 44 integrantes del Ejército, 28 policías, 13 miembros de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de proyectos de energía.
En el lado chino, el condado tibetano de Gyirong registró tres muertos y 265 personas desaparecidas después de un deslizamiento que alcanzó el área fronteriza. Las autoridades todavía verificaban el número definitivo de víctimas y heridos. La zona sufrió además interrupciones de carreteras, comunicaciones y suministro eléctrico.
La destrucción dejó a los rescatistas ante un problema adicional: llegar hasta los lugares afectados. Al menos 80 puentes resultaron dañados en Nepal, 35 de ellos destinados a vehículos y 45 de tipo colgante. También quedaron inutilizados unos 40 kilómetros de carreteras. En algunos sectores, los niveles del agua impedían incluso que los helicópteros pudieran aterrizar.
La causa exacta sigue bajo investigación, pero los primeros análisis apuntaban a un fenómeno de alta montaña. El ministro de Exteriores nepalí, Shishir Khanal, dijo que un movimiento sísmico pudo haber provocado un gran desprendimiento y obstruido temporalmente un río, acumulando agua hasta generar una liberación súbita.
Expertos identificaron el colapso de una parte baja de un glaciar, acompañado por roca y sedimentos. El geólogo Vikram Gupta explicó que “una parte sustancial del frente del glaciar colapsó” y cayó hacia el valle. Otro especialista, Dan Shugar, señaló que las imágenes mostraban una pérdida considerable de nieve y una exposición mucho mayor del hielo.
El especialista Prakash Pokharel sostuvo que “las inundaciones repentinas fueron causadas por una avalancha de hielo y roca” en territorio nepalí. La hipótesis del terremoto como detonante, sin embargo, todavía no había sido confirmada.
Las autoridades mantienen además la alerta de una segunda crecida si alguna obstrucción permanece en la parte alta de la cuenca. También persiste el riesgo de nuevos deslizamientos por las condiciones inestables de la montaña. Por eso se pidió a los habitantes de las riberas que se trasladaran hacia lugares elevados.
El Gobierno nepalí declaró las zonas afectadas en situación de desastre durante tres meses y ordenó desplegar helicópteros militares y privados para rescates, evacuaciones y asistencia médica. La infraestructura energética también sufrió un golpe severo: unos 430 megavatios de capacidad hidroeléctrica y solar quedaron afectados, alterando el suministro.
“El Estado está con ustedes con todos sus medios y recursos”, afirmó el primer ministro Balendra Shah. En China, el presidente Xi Jinping ordenó priorizar la búsqueda de desaparecidos y el rescate de sobrevivientes.