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Polonia supera a Estados Unidos en gasto militar relativo: por qué se rearma y qué espera

In Internacionales
agosto 26, 2026

El país destina el 4,8% de su PBI al área militar y proyecta invertir US$358.800 millones hasta 2031. Andrei Serbin Pont explicó en Infobae al Mediodía las razones de esta política y el lugar que ocupa Varsovia en la seguridad europea

Polonia se convirtió en el país de la OTAN que más recursos destina a defensa en relación con el tamaño de su economía. Para 2026, Varsovia prevé dedicar el 4,8% de su PBI al área militar, por encima de Estados Unidos, en un proceso de rearme que se aceleró tras la invasión rusa de Ucrania. El presupuesto alcanza unos 55.000 millones de dólares y los planes contemplan comprometer cerca de 358.800 millones de dólares entre 2026 y 2031.

El analista internacional Andrei Serbin Pont explicó en Infobae al Mediodía las razones detrás de esta transformación y el papel que Polonia asumió dentro de la estrategia de seguridad europea. El país no solo amplió sus fuerzas y multiplicó la compra de armamento: también se convirtió en un corredor fundamental para el envío de ayuda militar hacia Ucrania y comenzó a preparar a su población para un eventual conflicto.

Polonia en este momento es una suerte de pitbull enojado al cual Europa lo tiene atado para que no salga a morder, porque tiene muchas ganas de incluso tomar la iniciativa”, describió Serbin Pont para graficar la posición que Varsovia adoptó frente a Rusia.

Un gasto militar que creció a una velocidad inédita

El salto permite dimensionar cuánto cambió la política de defensa polaca. En 2014, el gasto militar representaba el 1,86% del PBI; en 2025 llegó al 4,48%, el porcentaje más alto de toda la alianza, por encima incluso de Estados Unidos, que se ubicó en 3,22%. Para este año, el presupuesto polaco fue elevado al 4,8%.

Tanque militar K2 Black Panther camuflado dispara su cañón con gran fogonazo, sobre terreno de tierra. Hay árboles, cielo nublado y un marcador rojoEl rearme de Polonia se aceleró tras la invasión rusa de Ucrania y contempla una inversión de US$358.800 millones en defensa hasta 2031

La estrategia no se limita a aumentar el presupuesto. Varsovia lleva adelante una de las mayores campañas de modernización militar de Europa y busca incorporar equipamiento en prácticamente todos los dominios: fuerzas terrestres, aviación, defensa aérea y artillería.

El país adquirió helicópteros Apache, amplió su arsenal de sistemas de artillería y defensa antiaérea y aceleró la incorporación de aviones de combate y otros equipos. La intención es aprovechar la capacidad de producción disponible en el mercado internacional para reducir los tiempos de modernización.

Entre los proveedores que adquirieron mayor protagonismo aparece Corea del Sur, cuya industria militar combina capacidad de producción con sistemas compatibles con los estándares occidentales.

“Un gran socio comercial en este sentido ha sido Corea. Corea tiene capacidad de producción, productos modernos que están dentro de la órbita de los sistemas occidentales y compatibles con estos”, explicó el analista.

El esfuerzo tiene además una dimensión de largo plazo. Los planes polacos contemplan unos 358.800 millones de dólares destinados a defensa entre 2026 y 2031, más del doble de lo comprometido durante el período 2022-2026.

Polonia se convirtió en el país de la OTAN que más gasto militar destina en relación con su PBI y prevé elevarlo al 4,8% en 2026 (EFE/KIM HEE-CHUL)Polonia se convirtió en el país de la OTAN que más gasto militar destina en relación con su PBI y prevé elevarlo al 4,8% en 2026 (EFE/KIM HEE-CHUL)

Polonia, en primera línea frente a Rusia

La geografía explica buena parte de la urgencia. Polonia comparte frontera con Bielorrusia y se encuentra junto a Kaliningrado, el enclave ruso situado entre territorio polaco y Lituania. Al mismo tiempo, limita con Ucrania y se convirtió desde el comienzo de la guerra en uno de los principales puntos de entrada y tránsito de la ayuda militar occidental destinada a Kiev.

“Prácticamente no hay armamento que entre a Ucrania que no pase por Polonia”, sostuvo Serbin Pont.

Ese papel convirtió a Varsovia en una pieza central de la logística occidental y, al mismo tiempo, reforzó su percepción de estar en la primera línea de una eventual escalada con Moscú.

Para el Gobierno y buena parte de la sociedad polaca, el riesgo tampoco se reduce a una invasión convencional. La preocupación incluye operaciones de inteligencia, sabotajes y otras acciones que forman parte de lo que los países europeos definen como guerra híbrida.

Ellos dicen: los rusos, las fuerzas especiales, los servicios de inteligencia, ya operan en Polonia y en toda Europa. O sea, esa parte del conflicto ya se está dando”, señaló Serbin Pont.

Varsovia impulsa una modernización militar con compras de helicópteros Apache, aviones de combate, artillería y sistemas de defensa aérea (Europa Press/Contacto/Jakob Ratz)Varsovia impulsa una modernización militar con compras de helicópteros Apache, aviones de combate, artillería y sistemas de defensa aérea (Europa Press/Contacto/Jakob Ratz)

La preocupación por Rusia también explica la posición que Polonia adoptó dentro de la OTAN. Varsovia sostiene que los países europeos deben acelerar su preparación militar y no esperar hasta 2035 para alcanzar el nuevo objetivo de inversión acordado por la alianza. En mayo, el ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, planteó que el 5% debería alcanzarse en 2030 porque esperar más podría ser demasiado tarde.

La memoria de las invasiones

Hay, además, una explicación que excede la coyuntura. Polonia fue invadida por la Alemania nazi en 1939 y, tras la Segunda Guerra Mundial, quedó bajo la órbita de la Unión Soviética. Esa experiencia forma parte de la memoria histórica de un país que durante décadas perdió buena parte de su capacidad para decidir sobre su propia seguridad.

“No es la primera vez que a Polonia la han tratado de borrar del mapa. Recordemos la invasión alemana durante la Segunda Guerra Mundial, pero también la posterior ocupación por parte de la Unión Soviética”, explicó Serbin Pont.

La guerra en Ucrania reactivó ese temor. Para Varsovia, la invasión rusa no representa únicamente un conflicto entre Moscú y Kiev, sino una señal sobre el tipo de amenaza que podría volver a enfrentar Europa del Este si Rusia recuperara una mayor capacidad para proyectar su poder militar hacia el oeste.

Por eso, la preparación tampoco quedó restringida a las Fuerzas Armadas. Polonia desarrolló sus fuerzas de defensa territorial y amplió los programas de entrenamiento para civiles. Según explicó Serbin Pont, unas 400.000 personas sin antecedentes militares recibieron capacitación militar voluntaria como parte de esa estrategia.

El gobierno polaco sostiene que la amenaza rusa incluye inteligencia, sabotajes y otras formas de guerra híbrida dentro de Europa (Jakub Orzechowski/Agencja Wyborcza.pl/via REUTERS)El gobierno polaco sostiene que la amenaza rusa incluye inteligencia, sabotajes y otras formas de guerra híbrida dentro de Europa (Jakub Orzechowski/Agencja Wyborcza.pl/via REUTERS)

El objetivo es construir una capacidad de respuesta que incluya no solo soldados y armamento, sino también una sociedad preparada para afrontar una situación de emergencia.

La guerra cambió también el mercado de municiones

El rearme polaco forma parte de una transformación mucho más amplia en Europa. La guerra en Ucrania dejó al descubierto que los arsenales occidentales no estaban preparados para sostener durante años un conflicto de alta intensidad y puso en primer plano una cuestión que había quedado relegada: la capacidad industrial para producir municiones a gran escala.

Uno de los ejemplos más claros es el de los proyectiles de artillería de 155 milímetros, utilizados por numerosos sistemas occidentales. Según explicó Serbin Pont, antes de la invasión rusa de 2022 un proyectil costaba alrededor de 2.800 dólares. Hoy puede ubicarse en torno de los 4.500 dólares cuando el mercado está bajo, mientras que en momentos de mayor demanda llega a entre 6.000 y 6.800 dólares.

La cuestión ya no pasa solamente por comprar armas sofisticadas. Los países europeos necesitan contar con reservas suficientes, capacidad para reponerlas y una industria capaz de mantener la producción durante un conflicto prolongado.

“La amenaza en algún momento va a ser absolutamente inminente y va a ocurrir”, advirtió Serbin Pont, al explicar la lógica con la que Polonia está acelerando sus adquisiciones y ampliando sus capacidades.

La guerra en Ucrania expuso la falta de municiones en Europa, elevó el precio de los proyectiles de 155 milímetros y abrió oportunidades para la industria de defensa argentina (Europa Press)La guerra en Ucrania expuso la falta de municiones en Europa, elevó el precio de los proyectiles de 155 milímetros y abrió oportunidades para la industria de defensa argentina (Europa Press)

La apuesta polaca también repercute sobre los fabricantes. La demanda europea de armamento creció con fuerza y favoreció a empresas estadounidenses, europeas y surcoreanas, mientras los gobiernos buscan reconstruir capacidades industriales que habían reducido durante las décadas posteriores al final de la Guerra Fría.

Una oportunidad para la industria de defensa argentina

El nuevo escenario también abre una discusión sobre dónde producir municiones y otros componentes militares. El aumento de la demanda obliga a ampliar la capacidad industrial y lleva a las empresas del sector a buscar nuevos centros de producción.

En ese contexto, Serbin Pont mencionó a la Argentina como un posible destino para inversiones vinculadas con la industria de defensa.

“Argentina, al estar lejos de las instancias de conflictividad, hay países y hay empresas productoras que dicen: puede ser un buen lugar para tener producción de munición”, planteó.

El caso polaco muestra hasta qué punto cambió el escenario de seguridad europeo desde la invasión rusa de Ucrania. Varsovia pasó de cumplir con los compromisos tradicionales de la OTAN a convertirse en el país de la alianza que mayor proporción de su economía destina a defensa, mientras acelera la incorporación de armamento, fortalece su industria y prepara a su población para un eventual conflicto.

La apuesta tiene una lógica preventiva: Polonia busca estar preparada antes de que una amenaza que hoy considera posible se convierta en una guerra en sus propias fronteras.

(Con información de Infobae)

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