El aventurero partió de Punta Arenas en 1998 y atravesó 29 países de cuatro continentes hasta llegar a las 11:00 hora local a la plaza de la Reina Victoria, donde lo recibieron vecinos y autoridades
Después de 28 años y más de 50.000 kilómetros caminando por el mundo, Karl Bushby completó su regreso a Hull, la ciudad del norte de Inglaterra de la que salió en 1998 con la promesa de volver a pie desde el extremo sur de Sudamérica. El exparacaidista cruzó el Puente Humber y llegó a la Plaza de la Reina Victoria a las 11:00 hora local, donde la alcaldesa Maria Coward y una multitud de vecinos lo recibieron desde temprano.
La travesía, bautizada como la Expedición Goliat, cubrió 29 países a través de cuatro continentes y consumió casi tres décadas de la vida de Bushby, según informó la agencia Associated Press (AP). Lo que en 1998 se proyectó como una caminata de doce años se convirtió en una odisea marcada por selvas, mares congelados, arrestos y una pandemia. El aventurero tenía 28 años cuando partió de Punta Arenas, Chile; llegó a casa con 57.
Bushby nadó el Canal de la Mancha en tres días para pisar suelo británico por primera vez en 28 años
Uno de los últimos obstáculos fue el Canal de la Mancha. Bushby solicitó autorización para atravesarlo por una vía de servicio del Eurotúnel, pero la solicitud fue rechazada por razones de seguridad operacional. Sin otra alternativa, nadó el canal en etapas durante tres jornadas, acumulando unas 20 horas dentro del agua, hasta tocar la playa de Shakespeare, cerca de Dover, el 5 de octubre.
Fue el primer contacto con tierra británica en casi tres décadas. “Se siente bien tener suelo del Reino Unido bajo los pies después de todos estos años”, declaró al llegar, según recogió la cadena de televisión local ITV. No fue la única travesía acuática de la expedición: en 2024, junto a dos nadadores azerbaiyanos, cubrió unos 300 kilómetros a través del Mar Caspio en 31 días, el lago salado más grande del planeta.
La ruta atravesó el Darién, el Estrecho de Bering y decenas de fronteras cerradas
El itinerario siguió una línea ininterrumpida hacia el norte desde el extremo austral de Chile. Bushby subió por América del Sur y Central, abrió paso por la jungla entre Panamá y Colombia, recorrió Norteamérica y avanzó por Asia. En el Estrecho de Bering, entre Alaska y Rusia, caminó sobre el mar congelado. Las autoridades rusas lo detuvieron en una etapa del recorrido y, en la selva centroamericana, enfrentó grupos armados.
En 2019, al llegar a la frontera entre Turkmenistán e Irán, no pudo obtener el visado para continuar. La pandemia de COVID-19 agravó el bloqueo y cerró también la ruta por Rusia. Bushby esperó durante años en México, fiel a sus dos reglas: no usar transporte motorizado para avanzar y no volver al Reino Unido hasta terminar.

Cada vez que debía gestionar visas o documentación, volaba temporalmente a otro país y retomaba la marcha desde el punto exacto donde la había interrumpido. Cuando las opciones terrestres resultaron inviables, viajó a Kazajistán y en 2024 cruzó a nado el mar Caspio hasta Azerbaiyán.
En Hull lo esperaban su madre, su hijo y una nieta de 12 años a la que nunca conoció
Tras el acto oficial y una recepción en el Ayuntamiento de Hull, Bushby emprendió los últimos kilómetros hacia el barrio de Sutton Park, donde creció, para reencontrarse con su madre, Angela. Ella lo aguardaba con un regalo de Navidad por cada año de ausencia. “Estaré aquí, en Hull, esperando que camine hacia esa puerta. Y cuando le dé un abrazo, le diré: ¿a qué hora llamas a esto, Karl?”, le contó a BBC en noviembre de 2025.
También lo esperaban su hijo Adam, de 36 años, y una nieta de 12 que nunca vio en persona. El propio Bushby reconoció la distancia que el tiempo dejó en sus vínculos familiares. “La relación con mi hijo es buena, pero hay mucho que resolver”, afirmó en una entrevista con la revista British GQ publicada en septiembre pasado. La Expedición Goliat terminó en la puerta de la casa materna: el mismo lugar del que partió hace 28 años.
(Con información de Infobae)