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Especial / Un mes después del terremoto en Colombia estos son riesgos invisibles para la infancia: más de 300 mil niños están expuestos a separación familiar, violencia, desescolarización y reclutamiento

In Colombia
septiembre 10, 2026

Infobae Colombia habló con expertos sobre el miedo, la pérdida de clases, el hacinamiento y la separación de familiares que preocupan a organizaciones humanitarias tras el sismo del 10 de agosto por el impacto en la vida de los menores

El terremoto del 10 de agosto dejó edificios destruidos, vías dañadas y miles de familias afectadas en Colombia. En Chocó, departamento donde se ubicó el epicentro, la emergencia también abrió riesgos menos visibles: el impacto sobre niños que perdieron sus casas, sus rutinas escolares, el contacto con familiares o la sensación de seguridad. La interrupción de las clases afecta a 988.180 matrículas y expone a más de 300 mil niños a riesgos de protección, según el más reciente balance citado por Save the Children.

El sismo ocurrió a las 7:34 del lunes 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC). Tras la revisión manual, la entidad estableció una magnitud de 7,4 y una profundidad de 103 kilómetros. El movimiento se sintió en buena parte del país, así como en zonas de Panamá y Venezuela.

El SGC indicó que se trató del sismo de mayor magnitud registrado en Colombia en el siglo XXI. Los instrumentos ubicados cerca del epicentro detectaron entre 90 segundos y dos minutos de movimiento, mientras que durante las primeras horas se registraron al menos 18 réplicas, con magnitudes entre 1,4 y 4,8.

Nueve de cada 10 estudiantes de escuelas afectadas no cuentan con alternativas para continuar sus estudios - crédito . (Foto AP/Paula Orozco)Nueve de cada 10 estudiantes de escuelas afectadas no cuentan con alternativas para continuar sus estudios – crédito . (Foto AP/Paula Orozco)

El consolidado nacional divulgado con datos de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con corte al 25 de agosto, registró 331 muertos, 4.439 heridos, 240 desaparecidos y 361.353 personas afectadas. Además, indicó que 3.731 centros educativos sufrieron daños, junto con 31.540 viviendas destruidas y 178.555 averiadas.

El reporte de Save the Children, fechado el 31 de agosto, señaló que el Ministerio de Educación contabilizó 3.872 sedes educativas afectadas en 387 municipios, con consecuencias para más de 447 mil niños, niñas y adolescentes y para 988.180 matrículas.

La pérdida de la escuela deja a la niñez sin una rutina y sin espacios de cuidado

La discusión pública sobre el terremoto se concentró en el número de víctimas, las pérdidas materiales, el estado de las viviendas y la reconstrucción de la infraestructura. Para María Mercedes Liévano, directora país de Save the Children Colombia, ese enfoque puede dejar fuera las consecuencias que la emergencia tiene para niños y adolescentes.

“Las afectaciones son muchas y a veces son invisibles sobre la niñez”, afirmó Liévano en diálogo con Infobae Colombia. La directora explicó que el temor, la pérdida de rutinas y la incertidumbre tras el desastre pueden afectar la salud emocional de los menores durante las semanas y meses posteriores. La organización, que desplegó equipos en los territorios desde el inicio de la emergencia, identificó niños que tienen miedo de regresar a sus viviendas, pesadillas y cambios en su comportamiento. Liévano relató el caso de una madre cuyo hijo “simplemente dejó de hablar” después de vivir el terremoto.

El terremoto de 7,4 grados dejó 811 instituciones educativas colapsadas, como el Colegio Carrasquilla, en Quibdó - crédito UnicefMás de 300 mil niños y niñas están expuestos a riesgos de protección tras la pérdida de escuelas y redes comunitarias – crédito Unicef

El psicólogo Felipe Bravo Bolaños, integrante de la unidad médica y de diagnóstico de Colmedia, sostuvo que la primera respuesta debe atender la seguridad y las necesidades materiales de las familias. “¿Cómo hablar de emociones cuando de alguna u otra forma aún no se tiene dónde dormir?”, planteó en entrevista con Infobae Colombia.

Bolaños indicó que la reconstrucción de las rutinas resulta necesaria para los niños que enfrentan una ruptura de su vida cotidiana. La asistencia al colegio, los horarios, el juego, los amigos y el vínculo con adultos de referencia ayudan a restablecer una sensación de continuidad después de la emergencia.

Ese retorno, según el especialista, no implica borrar lo sucedido ni esperar que cada niño reaccione de la misma manera. Algunos pueden expresar lo vivido a través del silencio, preguntas, dibujos o juegos. Otros pueden requerir más cercanía de sus cuidadores o mostrar cambios en el sueño, aislamiento, dependencia, falta de interés por jugar o preocupación persistente.

Familias que perdieron sus viviendas se refugiaron en casas de vecinos, donde aumentó el hacinamiento - crédito  EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda
Familias que perdieron sus viviendas se refugiaron en casas de vecinos, donde aumentó el hacinamiento – crédito EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

“Se trata de generar las condiciones para que se pueda elaborar lo ocurrido y volver a construir cierta continuidad de la vida”, explicó Bolaños. También advirtió que no todos los menores que vivieron el terremoto desarrollarán un trauma, por lo que la atención debe considerar la situación particular de cada niño y su entorno familiar.

Nueve de cada 10 alumnos de escuelas afectadas no tienen alternativas para continuar las clases

El daño en las instituciones educativas representa uno de los efectos de mayor alcance de la emergencia. Del total de sedes afectadas que reportó el Ministerio de Educación, el 64% está ubicado en áreas rurales, donde las distancias, la falta de conectividad y las limitaciones de infraestructura pueden retrasar la reanudación de las clases.

Save the Children alertó que, en zonas como Quibdó, Turbo y Manizales, nueve de cada 10 estudiantes de escuelas afectadas no tienen espacios alternativos para continuar su proceso educativo. La organización señaló que la reconstrucción física de las sedes debe ir acompañada por medidas de protección, acceso a agua, saneamiento, apoyo socioemocional y reposición de materiales pedagógicos.

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