Brainport Eindhoven, en el sur de los Países Bajos, concentra más de 6.000 empresas de alta tecnología, emplea a 73.000 ingenieros y genera el 2% de las patentes globales. Su nombre es casi desconocido, pero su peso en la industria de los semiconductores es decisivo
Brainport Eindhoven, la región tecnológica del sur de los Países Bajos, concentra más de 6.000 empresas de alta tecnología, emplea a 73.000 ingenieros y genera el 12,3% de las exportaciones neerlandesas. Según un reporte de EFE, se trata de una de las zonas industriales más densas del mundo en producción de conocimiento, aunque su nombre sigue siendo desconocido para la mayoría.
Cada procesador que lanzan los grandes fabricantes de semiconductores tiene, en algún punto de su cadena de producción, tecnología diseñada a pocos kilómetros del centro de Eindhoven. La ciudad, de 250.000 habitantes, no figura entre los destinos más mencionados de Europa, pero ocupa un lugar estratégico en la competencia tecnológica global.
De fábrica de lamparitas a referente mundial del hardware

El origen del ecosistema se remonta a 1891, cuando una familia industrial eligió Eindhoven para instalar una pequeña planta de lámparas incandescentes. Durante décadas, esa empresa invirtió en investigación y desarrollo hasta convertirse en uno de los laboratorios industriales más importantes del continente.
La crisis llegó en 1998: la compañía trasladó su sede administrativa a Ámsterdam y redujo a más de la mitad su personal en la ciudad. Sin embargo, mantuvo allí sus divisiones técnicas. En 2003, abrió su campus a otras empresas y fundó el High Tech Campus Eindhoven (HTCE), donde hoy operan más de 300 organizaciones y trabajan 12.500 personas, de acuerdo con información de la agencia EFE difundida por SwissInfo.
Ese giro fue el punto de partida de la transformación. Startups, centros de investigación y multinacionales se instalaron en la región, que dejó de depender de una sola empresa para convertirse en un ecosistema autónomo. Brainport lleva más de diez años con un crecimiento que duplica el promedio nacional.
ASML y el monopolio global de los chips avanzados
El símbolo más visible de ese proceso es ASML, una empresa con sede en la localidad vecina de Veldhoven y la única en el mundo capaz de fabricar máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV). Ese equipo es indispensable para que los principales fabricantes de microchips del planeta produzcan los procesadores más pequeños y potentes del mercado actual.
Su peso en la economía neerlandesa llevó al gobierno a lanzar programas multimillonarios de infraestructura, vivienda y transporte para sostener su expansión y evitar que transfiera operaciones al exterior. A su alrededor opera un conjunto de fabricantes de componentes electrónicos, incubadoras y centros de innovación que completan el ecosistema, según la publicación.
El 2% de todos los pedidos de patentes mundiales provienen de Brainport. Esa cifra refleja la densidad innovadora de una región especializada en ingeniería de precisión, mecatrónica, fotónica y semiconductores, campos que explican por qué profesionales formados en instituciones de alto nivel técnico encuentran allí un mercado de trabajo receptivo.
Talento internacional y un mercado de vivienda bajo presión

Eindhoven recibe trabajadores de más de 100 nacionalidades. El inglés funciona como idioma cotidiano en empresas, laboratorios y campus universitarios. La mayoría de los profesionales llega contratada directamente por una empresa o universidad, con visas de migrante altamente calificado que las propias compañías patrocinan y gestionan.
La Universidad Tecnológica de Eindhoven ocupa un lugar central en ese flujo. A su alrededor crecieron incubadoras, centros de investigación aplicada y programas de innovación abierta que sostienen el vínculo entre ciencia y producción. Ingenieros migran de una startup a un laboratorio; especialistas ejecutan proyectos para varias multinacionales a través de consultoras; investigadores universitarios fundan sus propias empresas.
El principal obstáculo no es conseguir empleo, sino vivienda. Un apartamento de un dormitorio cuesta entre 1.300 y 1.600 euros (entre USD 1.440 y 1.770) por mes; uno de dos dormitorios supera los 2.000 euros (unos USD 2.300), según relevó O Globo. Alquilar exige, además, acreditar ingresos de al menos tres veces el valor mensual, presentar un contrato de trabajo estable y depositar entre dos y tres meses de garantía.
El alcalde de Eindhoven, Jeroen Dijsselbloem, exministro neerlandés de Finanzas, describió Brainport como “un ecosistema tecnológico con mucho potencial para los Países Bajos y Europa” y reclamó mayor inversión privada del continente. Ámsterdam, el Puerto de Róterdam y Brainport son las tres zonas económicas más relevantes del país.
(Con información de Infobae)