Investigadores del Instituto Terasaki para la Innovación Biomédica desarrollaron una lente de contacto capaz de monitorizar la presión ocular y liberar fármacos de manera automática. El hallazgo ofrece una alternativa innovadora para el control de la enfermedad ocular y mejorar la adherencia al tratamiento
Un equipo de científicos del Instituto Terasaki para la Innovación Biomédica en Los Ángeles desarrolló una lente de contacto inteligente capaz de monitorizar y medicar el ojo de manera autónoma, lo que podría revolucionar el tratamiento del glaucoma, una de las principales causas de ceguera irreversible a nivel mundial. El dispositivo propone una alternativa a la baja adherencia de los pacientes a los tratamientos tradicionales, un factor clave en la progresión de la enfermedad.
El nuevo sistema integra sensores que detectan en tiempo real los aumentos de la presión intraocular y, mediante algoritmos de inteligencia artificial, libera la dosis precisa de medicamento cuando es necesario. Según datos publicados en la revista Science Translational Medicine, este avance demostró en modelos preclínicos estabilizar la presión ocular de manera significativamente más eficaz que los métodos convencionales, como los colirios aplicados manualmente.
¿Cómo funciona la nueva lente de contacto inteligente?

Resultados preclínicos y potencial frente a los tratamientos actuales

En palabras de Stewart Han, presidente del Instituto Terasaki, “este logro establece un nuevo estándar de lo que es posible cuando el impacto en el mundo real impulsa la investigación interdisciplinar”. Los datos preclínicos indican que el dispositivo puede evitar los picos de presión responsables de la ceguera progresiva en pacientes con glaucoma, logrando un control más estable y sostenido.
Desafíos para la aplicación clínica y próximos pasos

A pesar de los resultados prometedores en los modelos experimentales, la transición a la práctica clínica dependerá de la validación de la seguridad y eficacia en ensayos con humanos a largo plazo. El equipo reconoce que la escalabilidad y la producción industrial de las lentes serán desafíos significativos antes de que puedan convertirse en una solución de uso extendido.
El Instituto Terasaki ya trabaja en la adaptación de esta tecnología para otras patologías oculares, como el ojo seco y el diagnóstico de tumores, pero el glaucoma representa hoy la prioridad principal. De consolidarse en la práctica clínica, esta “farmacia invisible” podría transformar el estándar de cuidado para millones de personas.
Contexto del glaucoma y relevancia global de la innovación

El glaucoma afecta a más de 70 millones de personas en todo el mundo y es responsable de al menos 8,43 millones de casos de ceguera irreversible, según datos de la Organización Mundial de la Salud. La baja adherencia a los tratamientos tópicos tradicionales y la incapacidad de las mediciones estáticas para captar las fluctuaciones reales de la presión intraocular han sido obstáculos persistentes en su manejo.
En este escenario, el desarrollo de tecnologías inteligentes para la monitorización y el tratamiento personalizado del ojo ofrece una perspectiva innovadora para reducir la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes. La lente inteligente desarrollada por el equipo del Instituto Terasaki se perfila como una de las apuestas más avanzadas para abordar los principales desafíos del glaucoma y otras patologías crónicas oculares.
(Con información de Infobae)