El presidente de Estados Unidos describirá sus próximos pasos militares y diplomáticos, en tanto que Beijing propone liberar el estrecho de Ormuz a cambio de una tregua que permita iniciar conversaciones entre la Casa Blanca y el régimen chiíta
Un audaz movimiento diplomático avalado por la Casa Blanca puede desembocar en un inesperado cese del fuego en la guerra de Medio Oriente y abrir una instancia de negociación entre Estados Unidos e Irán.
China es el principal comprador de petróleo de Irán, y eso le otorga una fuerte influencia en el régimen chiíta. Pakistan se ha convertido en un interlocutor confiable para la administración republicana, y mantiene contacto directo con Teherán.
La administración Trump concedió luz verde a la instancia paquistaní, y hubo un encuentro decisivo en Beijing para diseñar una propuesta de paz que apunta a satisfacer los intereses de Estados Unidos e Irán.
Esa propuesta diplomática, escrita a cuatro manos por Ishaq Dar -canciller iraní y Wang Yi -ministro de Relaciones Exteriores chino-, establece lo siguiente:
- “Cese Inmediato de Hostilidades, con asistencia humanitaria permitida para todas las áreas afectadas por la guerra.
- Inicio de conversaciones de paz lo antes posible bajo el principio de salvaguardar la independencia y la seguridad de Irán y los estados del Golfo. Todas las partes se comprometerán a abstenerse del uso o la amenaza del uso de la fuerza durante las conversaciones de paz.
- Las partes en conflicto detendrán inmediatamente los ataques contra infraestructura importante, incluyendo instalaciones de energía, desalinización y electricidad, e infraestructura nuclear pacífica, como plantas de energía nuclear.
- Las partes permitirán el paso temprano y seguro de barcos civiles y comerciales, y restaurarán el paso normal a través del Estrecho (de Ormuz) lo antes posible.
- Conclusión de un acuerdo para establecer un marco de paz integral basado en los principios de la Carta de la ONU y el derecho internacional”.

La propuesta diplomática bosquejada por China y Pakistán fue remitida ayer por canales diplomáticos a Estados Unidos e Irán.
El hecho auspicioso es que la Casa Blanca y el régimen chiíta se mantuvieron en silencio, ya que las negociaciones continúan en tres husos horarios diferentes.
La clave de la iniciativa redactada en Beijing es que se podría abrir el estrecho de Ormuz sin demoras, un hecho político que permitiría bajar el precio del barril de petróleo como necesita la economía de Estados Unidos.
Entonces, Irán permitiría el paso de los barcos cisternas rumbo a Occidente, si Estados Unidos acepta la tregua y avala una mesa de negociación diplomática para definir un acuerdo entre Washington y Teherán.
Este complejo trade-off es lo que se discute entre Washington, Islamabad, Beijing y Teherán, mientras los combates continúan en Medio Oriente.

Hoy a las 21.00 (hora del este), Trump dirigirá desde la Casa Blanca un discurso a la Nación.
Si el presidente de Estados Unidos acepta la propuesta de China y Pakistan, anunciaría el cese de hostilidades, la pronta apertura del estrecho Ormuz y la decisión política de respaldar una mesa de negociación con Teherán.
En cambio, si Trump pretende que se abra el estrecho de Ormuz, y que Iran acepte anular su plan nuclear y cancelar la fabricación de misiles balísticos, su anuncio de esta noche sería diferente.
Teherán no quiere entregar a Estados Unidos los 600 kilos de uranio enriquecido que detenta, y tampoco aceptará que sus plantas de fabricación de misiles se transformen en un museo militar.
De esta manera, el encuadre de la negociación está en poder de Trump, y la influencia sobre Irán depende de Xi Jinping.
En pocas horas se sabrá si fue posible conciliar las exigencias geopolíticas de Estados Unidos con el espíritu de supervivencia de Irán.
Una hipótesis de trabajo que hasta anoche en DC no tenía el final escrito.
(Con información de Infobae)