Una auditoría detectó más de 3.000 mensajes acumulados en el Canterbury Hospital de Sídney, entre ellos derivaciones para intervenciones con plazos de hasta 30 días
Un error tan elemental como no revisar una bandeja de entrada de correo electrónico dejó a 16 pacientes sin fecha para cirugías que debían realizarse con urgencia en el Canterbury Hospital, ubicado en el suroeste de Sídney, Australia. Una revisión interna descubrió que más de 3.000 correos se acumularon sin que nadie los abriera, y entre esos mensajes ignorados estaban las derivaciones médicas de personas que esperaban ser operadas dentro de plazos estrictos: 30 días para los casos urgentes y 90 para los semiurgentes.
Según el medio de noticias australiano 7news, lo que a primera vista parece una negligencia difícil de concebir en un sistema de salud del primer mundo quedó confirmado por el propio Distrito de Salud Local de Sídney (SLHD). Cuatro de los afectados necesitaban intervenciones clasificadas como categoría uno —las más apremiantes— y los 12 restantes presentaban condiciones semiurgentes. Ninguno recibió una fecha de admisión mientras sus derivaciones permanecían atrapadas en una casilla de correo que nadie supervisó.
“La seguridad y el bienestar de los pacientes siguen siendo nuestra máxima prioridad, y trabajamos con urgencia para minimizar cualquier impacto en los afectados”, expresó un portavoz del distrito sanitario, quien además ofreció disculpas públicas a los pacientes y sus familias.
Tumores y bypass coronarios, entre los casos que pudieron quedar sin atención

El presidente de la Asociación Médica Australiana (AMA), Fred Betros, no dudó en calificar lo ocurrido como una situación extremadamente preocupante. Betros, cirujano en ejercicio, recordó que los plazos quirúrgicos no son cifras caprichosas: están diseñados para evitar que la salud de los pacientes se deteriore de forma irreversible.
“Si un paciente no recibe las investigaciones o el tratamiento en un plazo determinado, puede tener repercusiones devastadoras para él y sus familias”, advirtió el especialista en declaraciones recogidas por 7News. Entre los casos de categoría uno pueden figurar personas con tumores malignos o pacientes que requieren una cirugía de revascularización coronaria, precisó. La gravedad de esos diagnósticos dimensiona el alcance de lo que pudo haber provocado una bandeja de entrada desatendida.
El cirujano también apuntó contra el gobierno estatal por no destinar fondos suficientes para ampliar la fuerza laboral sanitaria, que describió como desbordada ante la demanda de atención. “Necesitamos más médicos para satisfacer la demanda, pero eso no puede ser a costa del personal de apoyo que ayuda a mantener nuestros hospitales en funcionamiento”, enfatizó.
La oposición cuestiona si el mismo problema se repite en otros hospitales

Desde la bancada opositora, la portavoz de salud Sarah Mitchell planteó una pregunta que amplió el alcance del escándalo: ¿es este un caso aislado o una falla sistémica? La legisladora calificó el episodio como un error básico con consecuencias potencialmente graves y exigió garantías de que las derivaciones se gestionan correctamente en toda la red hospitalaria del estado.
“Los pacientes y sus familias necesitan confianza en que esta falla no está ocurriendo en otros lugares”, sostuvo Mitchell. Su reclamo puso el foco en un aspecto que trasciende al Canterbury Hospital: la capacidad real del sistema público de Nueva Gales del Sur para administrar algo tan básico como el flujo de comunicaciones internas.
La oficina del ministro de Salud, Ryan Park, optó por derivar las consultas periodísticas al organismo estatal NSW Health sin emitir comentarios propios. El silencio del funcionario ante un episodio de esta magnitud no pasó inadvertido y alimentó los cuestionamientos sobre la rendición de cuentas dentro del gobierno laborista.
Una inversión de 400 millones que no evitó el colapso administrativo

El gobierno del estado comprometió 400 millones de dólares australianos para remodelar el Canterbury Hospital, un proyecto que apunta a modernizar la infraestructura del centro médico. Sin embargo, el caso de los correos sin leer dejó en evidencia que las carencias del sistema no se resuelven solo con obras físicas: una falla humana o de gestión interna bastó para poner en riesgo a 16 pacientes.
Las cifras globales del estado muestran, paradójicamente, una tendencia positiva. Durante el trimestre finalizado en junio, el 85,6% de las cirugías electivas se completaron dentro de los plazos establecidos, un salto de 8,8 puntos porcentuales en comparación con el mismo período de 2025. Pero el caso del nosocomio funciona como un recordatorio incómodo: detrás de las estadísticas favorables pueden esconderse errores concretos que afectan a personas reales, con diagnósticos graves y tiempos que no admiten demoras.
(Con información de Infobae)