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Red de institutos amplía la influencia de China en Centroamérica con seis sedes activas

In Centroamérica, Educación
julio 15, 2026

La red, que se integra a convenios con universidades locales, forma parte de una estrategia de largo plazo que combina educación, becas e intercambios para fortalecer la presencia política, académica y tecnológica de Beijing, señala investigador estadounidense Evan Ellis

Los Institutos Confucio que la República Popular China ha desplegado en América Latina, con seis sedes activas en Centroamérica, forman parte de una estrategia de largo plazo para ampliar la influencia política, académica y tecnológica de Beijing mediante educación, becas y cooperación universitaria, según explicó el investigador estadounidense Evan Ellis al medio Centroamérica 360.

Esa expansión regional incluye 45 institutos en América Latina y, en el caso centroamericano, dos funcionan en Nicaragua, en Managua y León, y hay uno en San José, uno en la ciudad de Panamá, uno en San Salvador y uno en Tegucigalpa. Todos operan a través de convenios con universidades locales.

Ellis sostuvo que el régimen chino identifica a jóvenes con potencial académico, les ofrece becas para estudiar en China y, al regresar, muchos terminan en ministerios, universidades, organismos de promoción comercial o empresas privadas vinculadas con la relación bilateral. En su descripción, ese mecanismo no se limita a la enseñanza del mandarín, sino que crea una red de cuadros con capacidad de influir en la relación de sus países con Beijing.

“La República Popular China ofrece a los jóvenes académicos de la región la oportunidad de estudiar idiomas y estudios universitarios en ese país. Regresan, intrínsecamente agradecidos con el Gobierno chino por su papel en la habilitación de sus carreras”, afirmó Ellis, según la publicación.

El académico agregó al medio que ese proceso cobra relevancia porque esos beneficiarios llegan a ocupar una parte de los puestos desde los que se define el vínculo con China, tanto en burocracias estatales como en élites empresariales y comunidades académicas. Dijo que son actores con conocimiento suficiente para hablar con autoridad y moldear el discurso sobre la República Popular China en sus países.

Estudiantes en un auditorio frente a un mapa de América Central y del Sur con líneas luminosas. La bandera de China cubre el Caribe. Mochila con bandera china.Estudiantes universitarios observan una proyección de un mapa de Centroamérica y el Caribe con la bandera de China y una red de conexiones luminosas, que indica una proyección estratégica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Centroamérica funcionan seis institutos y en El Salvador tiene más de 4,500 estudiantes

La presencia de estos centros ha crecido en los últimos años. En El Salvador, el Instituto Confucio opera desde 2019 en la Universidad de El Salvador (UES) y, según Ellis, ha formado a más de 4,500 estudiantes. Actualmente tiene unos 300 matriculados y China otorga alrededor de 35 becas anuales para estudios en ese país.

En Honduras, uno fue inaugurado en mayo de 2025 en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, dos años después del establecimiento de relaciones diplomáticas con China.

Para los analistas de política internacional citados por la publicación, los Institutos Confucio deben leerse dentro de esa estructura más amplia, que combina educación, financiamiento universitario, intercambios y construcción de relaciones con quienes ocuparán posiciones de liderazgo en las próximas décadas.

Aunque Guatemala no mantiene relaciones diplomáticas con China y conserva el reconocimiento de Taiwán, un reportaje del medio guatemalteco República sostuvo que Beijing impulsa mecanismos alternativos para fortalecer su presencia por medio de cooperación universitaria y donaciones tecnológicas. El informe indicó que la Universidad de San Carlos de Guatemala se ha convertido en un punto de interés para ese acercamiento.

Según la publicación, representantes diplomáticos chinos acreditados en otros países de la región han participado en actividades relacionadas con universidades guatemaltecas y proyectos de cooperación tecnológica. El reportaje también mencionó la entrega de equipos para laboratorios y aulas digitales, además de vínculos con autoridades universitarias.

La dictadura de Nicaragua y la Embajada de China en Managua inauguraron el primer Instituto Confucio en 2024. La expansión en ese país quedó asociada públicamente a la presencia de Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja gobernante nicaragüense.

Una mano con la bandera de China sujeta firmemente un rollo con la bandera de Nicaragua. Una red de puntos luminosos y personas rodea las manos sobre un fondo de ciudad.
Una mano con la bandera china sujeta firmemente la bandera de Nicaragua, simbolizando una red de control y cooperación con figuras de élite sobre un fondo urbano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según el análisis citado por el medio, los institutos se presentan como centros dedicados al aprendizaje del chino mandarín y a la difusión de la cultura china por medio de cursos, talleres y actividades artísticas. Los analistas sostienen que esa oferta es solo una parte de un diseño más amplio.

China impulsa becas, intercambios de profesores, proyectos conjuntos de investigación, capacitación profesional y acuerdos entre universidades. Para los especialistas, esa red construye relaciones permanentes con instituciones académicas y comunidades científicas que con el tiempo forman a futuros diplomáticos, periodistas, empresarios, funcionarios públicos e investigadores.

Los riesgos de influencia y espionaje que advierten los analistas

Ellis advirtió que las redes interpersonales que acompañan la presencia económica y gubernamental de China crean riesgos de influencia y espionaje que podrían ser utilizados contra Estados Unidos, tanto en el terreno político como en el comercial, en tiempos de paz y también en escenarios de conflicto.

“Los latinoamericanos identificados por China a través de sus Institutos Confucio en la región, los más prometedores, reciben becas del gobierno chino o de empresas como Huawei para estudiar en China, después de lo cual los beneficiarios pueden regresar a la región, agradecidos por la educación financiada por China que los puso en el camino hacia el éxito, luego ocupan puestos orientados a China en sus ministerios de relaciones exteriores u organizaciones de promoción comercial y así representan los intereses de sus gobiernos de origen al tratar con el mismo gobierno que hizo posible su educación y el trabajo asociado”, explicó.

La expansión educativa también incorpora cooperación científica y tecnológica. Universidades de Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Honduras mantienen acuerdos con instituciones chinas en inteligencia artificial, telecomunicaciones, ingeniería, energías renovables y manufactura avanzada.

FOTO DE ARCHIVO: El logotipo de DeepSeek se ve en esta ilustración tomada el 29 de enero de 2025. REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración/Foto de archivo
FOTO DE ARCHIVO: El logotipo de DeepSeek se ve en esta ilustración tomada el 29 de enero de 2025. REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración/Foto de archivo

Universidades de varios países revisaron estos programas por libertad académica y seguridad

Mientras la presencia china aumenta en América Latina, universidades de Estados Unidos, Canadá, Australia y varios países europeos cerraron o reestructuraron sus programas vinculados a los Institutos Confucio. Las preocupaciones expresadas se concentraron en libertad académica, transparencia, influencia extranjera y seguridad nacional.

En 2020, China reorganizó el sistema administrativo de estos institutos y trasladó su gestión a la Fundación Internacional para la Educación China y al Centro para la Educación y la Cooperación Lingüística. Especialistas consultados por distintos centros de investigación sostienen que ese cambio modificó la estructura administrativa, pero no alteró los objetivos de largo plazo.

La Fundación Disenso, de España, afirmó que los Institutos Confucio son una de las principales iniciativas de propaganda del Partido Comunista Chino en el extranjero desde su creación en 2004. La entidad sostuvo que, aunque se presentan como centros de enseñanza e intercambio cultural, son una pieza del cambio de imagen del régimen.

Una investigación de ResearchGate señaló que estos institutos funcionan como agentes de Beijing bajo la figura de “modelos de intercambio cultural”, aunque también indicó que China ha encontrado límites para traducir su capacidad de influencia en los resultados deseados, sobre todo en Estados Unidos y la Unión Europea.

Parsifal D’Sola, director ejecutivo de la fundación, afirmó que el objetivo estratégico de Beijing va más allá de la enseñanza del idioma. Según su análisis, la participación creciente de investigadores latinoamericanos en proyectos financiados por entidades vinculadas con el Gobierno chino puede reducir las críticas hacia China dentro del ámbito académico y favorecer su imagen internacional.

Clases de chino mandarín en colegios distritales-Bogotá-ColombiaEn la imagen, una docente enseña chino mandarín en un colegio distrital de Bogotá. Foto: Secretaría de Educación

Human Rights Watch ha advertido que los Institutos Confucio son extensiones del gobierno chino incompatibles con la libertad académica. La organización denunció que esos centros censuran temas y perspectivas por motivos políticos y aplican criterios de lealtad ideológica en la contratación de personal, con impacto sobre la integridad universitaria.

La Fundación Andrés Bello sostuvo que el financiamiento chino puede aumentar la dependencia económica de algunas universidades latinoamericanas e influir de forma gradual en sus prioridades de investigación. La organización concluyó que los Institutos Confucio forman parte de una estrategia diplomática más amplia impulsada por el Partido Comunista Chino en la región.

(Con información de Infobae)

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