El dispositivo identifica enfermedades en hojas con un 90% de precisión y aplica pesticidas solo donde es necesario, lo que reduce el impacto ambiental
El campo argentino suma una innovación disruptiva: un robot capaz de identificar enfermedades en árboles y aplicar pesticidas en menos de diez segundos. El desarrollo, creado y patentado por Pedro Bocca, científico del Instituto de Automática de San Juan (INAUT-CONICET, Universidad Nacional de San Juan), promete transformar el control de plagas en la agricultura a través de la inteligencia artificial.
El avance surge en un contexto donde, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alrededor del 40% de la producción agrícola mundial se pierde cada año por plagas y enfermedades.
En los campos, la prevención y tratamiento de enfermedades siempre representó un reto. Los métodos tradicionales suelen aplicar pesticidas de manera masiva y poco precisa. Bocca explicó: “Los sistemas actuales de control de plagas fumigan de forma masiva, es decir, echan pesticidas apenas detectan una enfermedad en el cultivo sin discriminar ejemplares enfermos de los sanos”. Esta práctica, además de elevar los costos, contribuye a la contaminación y reduce la eficiencia del tratamiento.

El robot argentino da un paso más allá. Utiliza inteligencia artificial para analizar en tiempo real el estado sanitario de cada hoja. A diferencia de los sistemas convencionales, este dispositivo automatiza el diagnóstico y la aplicación localizada de pesticidas, evitando tratamientos indiscriminados y optimizando el uso de insumos.
Cómo funciona el robot con inteligencia artificial
El dispositivo integra una cámara frontal que toma imágenes de las hojas y un brazo robótico encargado de posicionar los picos que dosifican el pesticida solo donde la inteligencia artificial detecta enfermedad.
Bocca detalló: “En la parte frontal del robot coloqué la cámara, que va sacando fotos a las hojas y detectando el grado de enfermedad, y detrás, otro brazo robótico que se despliega para posicionar los picos de forma precisa y aplicar el pesticida en el grado que le indica la inteligencia artificial”.

El sistema permite controlar la aplicación diferenciada en distintas partes del árbol, como la copa, el centro o la base, según la zona más afectada.
Este enfoque reduce el uso de pesticidas y disminuye el impacto ambiental. Además, el robot está diseñado para adaptarse a diferentes tipos de cultivos arbóreos, aunque las primeras pruebas se realizaron en olivos.
Seis años de desarrollo y una base de datos de campo
El avance requirió seis años de investigación y prueba. Bocca relató que el primer desafío fue adaptar la inteligencia artificial a las condiciones reales del campo, lejos de las imágenes perfectas de laboratorio. “Encontré que la clasificación de enfermedades estaba desarrollada a escala de laboratorio, a través de imágenes perfectas de las hojas de un cultivo. Pero no había una manera de estudiar qué plaga aqueja un cultivo in situ, ni tampoco existían formas automáticas de hacerlo”, señaló el científico.

Para entrenar el sistema, Bocca recolectó manualmente unas 120 fotos con alrededor de 40 imágenes de hojas cada una, logrando así una base de aproximadamente 4.000 imágenes.
El aprendizaje automático permitió que el robot clasifique las hojas como sanas, enfermas o no clasificables, y ajuste la dosificación en función del grado de avance de la enfermedad.
La precisión del robot alcanza el 90%. El objetivo próximo es montarlo en tractores para realizar pruebas a gran escala y estimar el ahorro real de insumos. Además, el sistema podrá integrarse con GPS para mapear la distribución de enfermedades en el campo y gestionar tratamientos preventivos o correctivos de manera más eficiente.

Bocca anticipa que la tecnología ya está en proceso de transferencia a la industria. “Nuestro objetivo ahora es montar el robot atrás de un tractor para hacer las pruebas ya de campo definitivas y estimar cuál es el nivel de ahorro que te da el sistema”, afirmó.
El científico también colabora con una empresa privada para aplicar la tecnología en cítricos, especialmente en aquellos afectados por el virus HLB, que no tiene cura.
El dispositivo no solo mejora el rendimiento del agricultor, sino que contribuye a reducir la contaminación y a proteger la salud de los trabajadores rurales. La aplicación precisa de pesticidas disminuye la exposición humana y evita la dispersión innecesaria de químicos en el ambiente.

“Este robot garantiza procesos de fumigación de excelencia, ahorra producto y también evita problemas de contaminación de la atmósfera, de manera cien por ciento automática, lo cual también evita que el operario se enferme con los productos tóxicos”, resume Bocca.
La innovación se encuentra patentada y lista para su comercialización. El desarrollo argentino busca escalar y convertirse en una herramienta de referencia para la agricultura intensiva en distintas regiones del mundo.
(Con información de Infobae)