Un presunto nuevo esquema de delegación de funciones ha permitido fortalecer el flujo de recursos ilícitos y dificultar la detección de actividades directamente asociadas a grupos internacionales en la zona norte de la ciudad
A la redacción de Infobae Colombia llegaron testimonios de una presunta lucha territorial entre organizaciones criminales internacionales en la frontera entre las localidades de Suba y Usaquen, al norte de Bogotá.
Según lo informado, una ola de operativos policiales, desde el 2025 hasta la fecha, revela un posible fenómeno: las estrategias de grupos criminales transnacionales como el Tren de Aragua, el Cartel Jalisco y Nueva Generación (Cjng) han transformado el mapa delictivo de sectores tradicionalmente residenciales y comerciales en las localidades mencionadas.
Este presunto proceso de expansión se ha visto potenciado por alianzas financieras, la sofisticación del lavado de activos y la transición de la violencia visible hacia el control indirecto.
Al menos en los barrios aledaños a la autopista Norte, residentes y comerciantes de las zonas industriales y comerciales del barrio Toberín, en dialogos con Infoabe Colombia, han afirmado la presencia y ronda frecuente de policías de los CAI cercanos y del Gaula. Estos operativos han sido enfocados en la prevención de extorsiones, paseos millonarios y crimen organizado.
Un hito central ocurrió en julio de 2025, cuando Giuseppe Palermo, alias Peppe, señalado como el principal enlace de la mafia calabresa ‘Ndrangheta en América Latina, fue capturado en un exclusivo sector de Colina Campestre de Suba, según información de la Policía Nacional.
Según la información conocida por Infobae Colombia, este capo italiano fungía como un limite entre el Tren de Aragua y su poder territorial en Suba y el Nuevo Jalisco, que pretendía controlar el sector de Usaquen.
Palermo fingía ser un comerciante extranjero de café para camuflar cargamentos de cocaína remitidos a Europa.
Su detención derivó de una investigación de doce meses en colaboración con Europol, la agencia europea de policía criminal, e incluyó 21 arrestos simultáneos en Italia, consolidando así una de las operaciones internacionales más relevantes contra el tráfico transatlántico de drogas.
Las autoridades identificaron en Usaquén el empleo de clubes nocturnos y bares con fachada de sindicatos para la distribución de drogas sintéticas como el tusi y el lavado de dinero.
La subestructura del Tren de Aragua, conocida como “AK7”, fue desarticulada tras comprobarse la extorsión a comerciantes del sector de Cedritos.
En Suba, el control de segmentos de microtráfico se tercerizó hacia bandas locales, lo que reduce la visibilidad del grupo pero refuerza su operatividad financiera y logística.
Por su parte, la presencia presuntamente directa del Cjng en Bogotá se concreta en la gestión de finanzas y logística de distribución, sin que se registre despliegue armado notorio.

Reportes policiales y de la Alcaldía de Bogotá detallan que el cartel opera a través de enlaces extraditables que administran activos lujosos y coordinan el lavado de dineros ilícitos. Tras la muerte de su fundador, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, en marzo de 2026, la estructura en Colombia se reconfiguró.
En abril de 2026, la operación “Nexus II” permitió la captura de cinco enlaces en la capital y el Valle del Cauca, quienes coordinaban rutas hacia el Caribe con apoyo de alianzas locales como el Clan del Golfo.
En marzo de 2026 emergió en la capital un nuevo grupo autodenominado “Mexicanos Nueva Generación”. Aunque aún se investiga si actúan como emisarios reales o son una franquicia local que utiliza el nombre y las tácticas intimidatorias del CJNG, las autoridades han detectado su papel en la generación de temor entre bandas rivales y comerciantes, replicando la marca para fortalecer el control territorial.
El siguiente bloque sintetiza los ejes principales del fenómeno: cerca de 40 capturas a miembros del Tren de Aragua desde enero del 2025 a la fecha 2026.
Esta estructuración criminal combina la violencia tradicional con estrategias de ocultamiento financiero y la utilización de fachadas comerciales en zonas de alto perfil.
Al mismo tiempo, la irrupción de marcas como “Mexicanos Nueva Generación” ha diversificado el escenario de amenazas, requiriendo respuestas integrales a nivel local e internacional.
Declaraciones Oficiales de la Policía Metropolitana de Bogotá
Un vocero de la Policía Metropolitana de Bogotá, consultado por este medio sobre reportes de enfrentamientos en lugares específicos, señaló: “Bogotá como capital, y al tener un aeropuerto internacional, tiene flujo de criminales que van en tránsito o inclusive pueden llegar como plataforma para desplazarse a otras zonas del país […] para coordinar actividades criminales principalmente. Pero desde inteligencia NO tenemos información de la presencia de Tren de Aragua en Toberin y mucho menos en disputa con grupos criminales internacionales”.

Fuentes oficiales y reportes de la Defensoría del Pueblo, organismo de derechos humanos en Colombia, atribuyen el rápido crecimiento y consolidación del Tren de Aragua a su capacidad de adaptarse y subcontratar el control territorial con actores locales.
Al cierre de mayo de 2026, Bogotá enfrenta un tablero delictivo reestructurado. Las capturas de cabecillas, la fragmentación de rutas y la irrupción de franquicias criminales han provocado que comerciantes y residentes en Usaquén y Suba denuncien modalidades de extorsión que combinan la coacción clásica con formas avanzadas de blanqueo y control social.
Sin embargo, pese a la información oficial suministrada por la Policía Metropolitana de Bogotá a este medio, testimonios de comerciantes de la zona, cuyas indentidades serán omitidas por solicitud de ellos, afirman que al menos hasta inicios del 2026 sí han presenciado extorsiones de grupos criminales.
(Con información de Infobae)