Mientras el mundo aguarda posibles avances de una difícil negociación entre Washington y Teherán, la adaptación de rutas y banderas flexibilizaron la circulación comercial, pero sin garantías sobre la estabilidad futura
Mientras prosiguen las negociaciones para alcanzar un alto el fuego, el estrecho de Ormuz ha registrado un aumento en el tráfico marítimo, con veintiún buques cruzando este paso estratégico durante el último fin de semana. Las embarcaciones asociadas a Irak, India, China, Japón, Francia, Pakistán, Turquía, Grecia y Tailandia lograron pasar, pese a la presión diplomática y las estrictas medidas implementadas por Irán.
Durante el reciente fin de semana, Irak consiguió una exención especial de Irán y un petrolero con crudo iraquí atravesó el estrecho. India, por su parte, logró que ocho de sus buques de gas licuado de petróleo realizaran el cruce, reanudando así las compras de GNL iraní tras varios años. El resto de países mencionados también aseguraron el paso de algunos barcos, lo que ilustra que la capacidad de negociación bilateral es clave para el tránsito en la zona.
Entre los barcos autorizados, trece salieron hacia el mar Arábigo. La lista incluyó embarcaciones iraníes y barcos relacionados con otras naciones. Destaca el caso de las naves vinculadas a Francia y Japón, ya que los detalles de sus acuerdos permanecen poco claros y en algunos casos no se conoce con certeza el intermediario que gestionó la autorización.

Control iraní del Estrecho de Ormuz y peajes de tránsito
En paralelo, Irán avanza en la aprobación de una nueva ley para regular oficialmente la administración del paso y el cobro de peajes. Las decisiones sobre exenciones, tarifas y rutas dependen de la evaluación política iraní, lo que deja a los operadores sujetos a criterios cambiantes y de difícil anticipación.
Acuerdos bilaterales y nacionalidades de los buques
Las negociaciones con Irán no obedecen a un protocolo estándar. Países como Irak recibieron exenciones específicas, mientras que otros, como Pakistán, obtuvieron recientemente una oferta para sacar veinte barcos del golfo Pérsico, cifra mayor a la de su flota retenida. Esta situación ha llevado a considerar la incorporación de otras embarcaciones o incluso el cambio de bandera de algunas naves para asegurar el suministro de bienes esenciales.
La variabilidad de las condiciones otorgadas por Irán responde tanto a consideraciones políticas como económicas. Muchos de los detalles acerca de los acuerdos bilaterales y las rutas elegidas se mantienen bajo cierta opacidad.

Cambios en rutas marítimas y rol de Omán
La mayoría de los buques autorizados recientemente ha navegado cerca de la costa iraní, cumpliendo con las directrices de Teherán. Sin embargo, ya se registran más rutas por la costa opuesta, abriendo alternativas para algunos armadores.
Omán, país que comparte aguas del estrecho, confirmó la realización de conversaciones para agilizar y proteger el comercio marítimo a través del canal. Su función como mediador cobra importancia a medida que la región busca equilibrar las demandas de Irán con la necesidad internacional de mantener abierto el tránsito.
Aunque Irán ha dado salida a embarcaciones de varios socios en los últimos días, el control y la posibilidad de restricciones futuras dependen de las próximas decisiones que adopte Teherán, en función del desarrollo del conflicto.
(Con información de Infobae)